17 octubre 2014

ESIO TROT

Roald Dahl , ilustrado por Quentin Blake

Se trata de una gran historia de amor maduro. Disparatada, dulce y divertida. 


Sr. Hoppy
Una tierna historia de amor al mejor estilo Dahl. Este genio de la literatura, logra darle una vuelta de tuerca a las edulcoradas historias de amor, en este caso, sin presencia de malvados, con buenos transgresores y final feliz para todos. 

El Señor Hoppy tiene un amor secreto. Ama desde hace tiempo a su vecina, la Sra. Señora Silver, pero es incapaz de confesarle su amor. El Señor. Hoppy no solo es muy tímido, también es un romántico empedernido capaz de desear convertirse en tortuga con tal de ser acariciado por su vecina. 

“ Ay, si por lo menos –solía decirse -, si por lo menos pudiera hacer algo estupendo como salvarle la vida o rescatarla de una pandilla de maleantes armados, si por lo menos pudiera realizar alguna hazaña que me convirtiera en héroe a sus ojos, Si por lo menos…”.

Es la minúscula mascota quien va a permitir al Señor Hoppy tener una esperanza de conquistar el corazón de su amada. 

Sra.  Silver
El título nos invita al juego: ESIO TROT es Tortoise al revés, y tortuga en inglés. En la versión en castellano, y en el mismo sentido, el nombre del libro fue cambiado por el de AGU TROT.

La nota de autor que nos sitúa en tiempo y espacio, contándonos que al momento de la historia comprar una tortuga era legal, es una aclaración necesaria para no convertir al protagonista de la historia en un horrible traficante de animales, ya que en la actualidad está prohibida la venta de estos animalitos.

Los dos personajes han pasado el medio siglo y tienen mucho amor para dar. Claro que él no se anima a confesar sus sentimientos, y ella se lo entrega todo a su pequeña mascota, Alfie, la tortuga.



Alfie
El Señor Hoppy es un ejemplo de trabajo, paciencia y estratégia. Su plan así lo requiere para lograr el éxito, y como con su pequeño engaño no hiere a nadie, no podemos mas que alentarlo y desear que la Señora Silver no lo descubra.

Para terminar de sentirnos bien con “nuestro” engaño (a esta altura del cuento el engaño es de todos), Dahl nos tranquiliza contándonos la suerte que corrió Alfie.

Sin dudas, este amor silencioso conmueve y nos hace pensar que seríamos capaces de hacer por amor.

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