02 febrero 2009

LAS MANTAS BLANCAS DE BLANCA


XXLo que mas le gustaba a Blanca era tejer. Y lo hacía a orillas del río. Tejía mantas blancas tan hermosas que todos querían tener “las mantas blancas de Blanca”. Así por cada bebe que nacía, Blanca tejía una mantita, por cada nene que cambiaba la cuna por la cama tejía una manta y por cada casamiento, Blanca tejía, tejía y tejía. Los sillones de todas las casas se adornaban con “mantas blancas de Blanca” y cuando ya no hubo más lugar donde ubicarlas, empezó a tejer cortinas y manteles al crochet. Sweters, bufandas, vestidos. Todo lo que tejía Blanca era blanco. Poco a poco, sin quererlo ni notarlo, el pueblo fue perdiendo el color.
XXUna mañana al llegar al río, Blanca encontró los árboles torcidos y la arena aún mojada por la tormenta de la noche anterior. Del barco que, supuestamente, había naufragado cerca de la orilla, nada.
XX— ¡Puro cuento! —pensó aliviada y sentándose sobre una roca tejió un punto, una lazada, un punto, una lazada y una dulce melodía la envolvió mágicamente. Miró a su alrededor; no encontró a nadie y en pocos segundos se quedó profundamente dormida.
XXAl despertar encontró su manta totalmente destejida. Buscó al culpable. ¡Estaba sola!
XXComenzó a ovillar la lana y se dispuso a empezar otra vez., pero un chucho de frío recorrió su cuerpo y el ovillo blanco rodó de sus manos a un charco de barro. Volvió a mirar a su alrededor. ¡No había nadie!
XX— ¡Estoy cansada!— se dijo en voz alta tratando de convencerse. Juntó sus cosas y se fue.
XXLos tres días siguientes sucedió lo mismo: el canto, el sueño, el tejido tejido y destejido, el frío y Blanca juntaba sus cosas y se iba.
XXEl cuarto día apareció, flotando en el río, una caja de madera oscura. Blanca se acercó a ella y al abrirla encontró un montón de ovillos de todos colores, todos menos uno: el blanco.
XXUna suave brisa sopló en la costa y Blanca sintió un abrazo helado.
XXDesde ese día teje con los ovillos de la caja que parecen no tener fin y el pueblo recuperó el color.
XXCada tanto, escucha aquella dulce melodía y se queda dormida. Misteriosamente al despertar su tejido crece tanto como si alguien tejiera mientras ella descansa.

3 comentarios:

norma dijo...

Entre tejido y tejido se hizo divertido

Anónimo dijo...

me ENCANTO EL CUENTO DE BLANCA, me dieron ganas de que siga, y ademas me teja algo!!!
Barbi

Sole dijo...

Lindo cuento, que empiece a tejer para el invierno, con este calor se me hace difícil pensar en algo tan caluroso, pero igual quiero algo de Blanca.